Relato #34 Rainbowland (I)


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A correr los unicornios por el arco iris!

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Me llamo Darío. Viajo todos los meses, haciendo car-pooling en mi automóvil, hacia una provincia mediterránea de Argentina, desde Rosario, la Chicago del sur. No solo dejar atrás el bullicio y la contaminación, sino recuperar mi fuerza y visitar y compartir días con mi compañera. En uno de esos viajes pues ubiqué como pasajera muy especial, a una chica llamada Valeria y a sus dos perras, y pago mediante, las dejè en San Marcos Sierras, a 120km mas al norte de la ciudad de Córdoba capital (Argentina). Esto fué en Septiembre, mas o menos, según recuerdo.


Después ese viaje inicial, mantuve alguna que otra comunicación con ella, que ya ubicada en ese pueblito serrano, seguia con su vida. Esto sucedió mas o menos a 2 semanas después de dejarla allí.


No recuerdo bien qué motivo me llevo a ese mismo pueblo un mes mas tarde, pero seguramente fue algo literario relativo al Rainbow -del cual siempre me hablaba y yo ignoraba- . Habia charlado con ella (ella me pidió que la llamara) acerca de una idea que tenia de un viaje itinerante filmando el derrotero por Latinoamérica junto a sus perras, y miles de ideas y planes que vivían en su mente (todas ideas, nada concreto). Así que aprovechando mi viaje mensual a la región, usé un par de horas mas del día, a ver qué cosas tenía en mente esta muchacha, y donde tal vez hubiera una buena historia itinerante latinoamericana que quizas pudiera yo ir escribiendo. Una buena historia, tiene un buen comienzo. Y este lo parecía.


Lo que sea que haya sido, fue corto y esporádico, porque solo en esa visita casual de 30 minutos bastó para enterarme que (milagro cósmico) ella habia conseguido trabajo como personal de recepción del hostal donde paraba.

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Mateo es mi nombre y vivo en Mar del Plata, o mejor dicho vivía, ya que ahora alquilo en Santa Clara del Mar, también en la costa atlántica de la provincia de Buenos Aires. Tuve que dejar, irme de la casa de la herencia familiar, en la ciudad felíz, porque las peleas por el juicio de sucesión y la posesión me tenían harto, un clima hostil insoportable. Finalmente fué mi tío quien se quedó ocupando la propiedad. Me eyecté. Y ahora ni padre, ni madre ni casa, soy un nómade involuntario porque quiero hacer pié y parar para hacer crecer esta planta de los conocimientos internos. A mis 28 años queriendo hacer pié.

La pulsera que uso en mi muñeca izquierda, con una piedra turmalina, tallada con la perfecta forma de la Merkaba, es clara al respecto de los conocimientos que me son afines. Mi trabajo es con energías y enseñanzas de orden superior. Muchos los llaman maestros ascendidos. Saint Germain, uno de ellos. El camino del Yo Soy. Ese es mi camino junto a todos los caminos del conocimiento.

En esos caminos recorridos y cruzados, fuímos pareja con Valeria -a quien admiro- hace ya mas de un año. Lamentablemente tuve que volver a mi ciudad natal para pelear por la herencia, todo eso en el medio de un viaje a dedo que estaba haciendo con ella, tratando de lograr abrir un centro de sanación, y llevando a una perra, Sunduri, a quien también amo. Esa interrupción precipitó el fin de la pareja.

Mas allá de haber sido pareja, es impresionante lo que hace Valeria. Lo que ella canaliza desde los maestros ascendidos, a mi me lleva interminables estudios de libros y lecturas, y para ponerlos en práctica, ni hablar, mas un trabajo concienzudo. Tarot, reiki, charlas muy empáticas con sus pacientes. Sí, me lleva 5 años de edad ella, y admiro su trabajo que no le cuesta trabajo aprehender.

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Pasó mas de un mes otra vez para que ella se comunicara de vuelta (léase así, me llamo para que la llamara yo). Ya me había olvidado de su existencia, realmente, y quede sorprendido. Mas por su tono desesperado, muy diferente al de hacía un mes.
Me dijo que estaba bien (sin saber yo porque me decía eso) y paso a explicar que simplemente se había ido a un retiro en el medio del monte, un retiro Rainbow (asi lo llamó) , y que pensando que habían pasado apenas 5 días, en realidad habían sido 15. Una total pérdida de la noción del tiempo. Y que eso le había generado un problema con su empleador en el hostal.

Que todos estaban preocupados, me dijo. Y pasó a preguntarme que haría yo en su lugar. Trabajar para conseguir dinero, lo urgente primero, el nivel material, que es lo que todo el tiempo y cada día hablábamos – le respondí.

Al día siguiente, o tal vez dos días, volvimos a conversar, para decirme (ella siempre relata todo lo que va a intencionar hacer, una especie de imaginación para visualizar lo que vendrá) que se volvía a otra aldea o comunidad Rainbow pero esta vez en Rio Ceballos (Córdoba) . Su confianza en el futuro donde todo estaría bien siempre primaba en sus descripciones.
Su expedición a Rio Ceballos duro 2 semanas. O menos. Porque volvió a cambiar de parecer, tras una pelea con el líder masculino de esa comunidad rioceballense, y terminó ella recalando en Cosquín. De esto me enteré cuando volvió a pedirme que me comunicara. Era clara su mala relación con la autoridad.


Su ruta de escape aleatoria la iba depositando en lugares inexplorados. Uno de esos días, en el colmo de su desubicación temporal, me llamó 8:30am, pidiéndome si para antes de 9:00am podía yo depositarle dinero para pagar un remis hacia otro pueblo. Le expliqué una vez mas, cómo funciona el mundo : los bancos abren a las 10:00am. Que el pueblo donde ella estaba ni tenía sucursal bancaria. Y yo tampoco tenia dinero para depositarle, ni deseos de hacerlo en caso de que tuviera efectivo. Tres razones concretas tampoco bastaron para que Valeria, una hora después, me confirmara que sí había conseguido transporte, para 15 minutos después, rectificarse diciendo que haría auto-stop a dedo en la ruta. Estaba perfectamente establecido su claro perfil manipulador.

¿Donde terminó Valeria 15 días después? En la gran aldea capital. ¿En casa de quien? Mía. ¿Por qué? Porque yo tenia que aprender de ella y así escribir esta historia.

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La invité a que venga a trabajar a la ciudad. A resolver su nivel material en la urbe, en este pueblito pampeano perdido, a esta gran aldea, al que ella se refiere como “Babylon” -para todos los Rainbow, toda ciudad capital es una Babylon.
Cuando apareció por casa, con sus 2 perras, tras 3 meses de haberla visto irse desde este mismo lugar , estaba yá como vencida, ademas de sin energía, y sin ganas.

Se tomó 2, 3 días durmiendo, todo el día, y comerse todo lo que yo tenia en la casa (que era poco, por cierto). Justo tuve que irme fuera algunos días, el mismo día que ella llegaba, así que se quedó sola con sus animales. Me contó al pasar que creía que tal vez una de sus perras, Shambala, estuviera preñada. Cosa que claramente quedaría evidenciada semanas después, y con un nacimiento de 9 cachorros.
Así las cosas se nos pasaron las semanas. Como yo trabajo 8 hr por día y estoy fuera de la casa 10hr de lunes a viernes, solo nos cruzábamos a la noche, y a la mañana temprano después de despertar. Yo con mi rutina establecida (me salen naturalmente todas las obligaciones) y ella tratando de despertarse 7:00am, como yo, para luego después de irme, volver a dormirse.
Así fue que resultó ese viaje alocado para Valeria : Un giro de 360 grados para volver al punto de partida. A prueba y error pasaron los días, las semanas. Incluso alguna pelea de la cual olvidé los motivos (mis comentarios irónicos no son el estilo de humor que ella acepta) . Incluso planificó un taller de múltiples terapias, al cual no vino ningún publico, pero si los 5 o 6 terapeutas diversos que invitó.
Toda una muchachita con ganas de mandar todo a la mierda, y simplemente pasarlo bien entre amigos Rainbow, dedicándose a su misión de vida (sea cual fuese).

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Me dicen Mario, aunque es un pseudónimo. Resulta que hace mas de 20 años trabajé como ayudante de campo del escritor y periodista Michael Niman, un norteamericano. Él hizo una investigación etnográfica y publicó un libro acerca del movimiento Rainbow. Yo fuí sus ojos y oídos en los campamentos norteamericanos de esa tribu, bajo el pseudónimo de Mario (ahora sí, me llamo José en realidad) y bromeando él califica mi trabajo como “indispensable”. Jaja, exagera, solo estoy en el capítulo uno del libro, “People of the Rainbow: A Nomadic Utopia”.

Lo cierto es que parece que el Rainbow continua creciendo en Latinoamérica, y un hombre, Darío, rosarino de 45 años, a raíz de su primer experiencia con uno de estos unicornios del arco iris universal, me llamó para charlar variado y conceptualizar cosas que veía. A lo cierto, que cerveza mediante, le dimos duro a la crítica bien entendida.

  • El dilema new-age uraniano que vi invariablemente en todos quienes me encontré y conocí por esos días, es el de mantenerlos comunitariamente destinados sin posibilidad de hacer un proceso individual, de ser uno mismo, es como una trampa que no se sale sino hacia adentro, hacia el centro. No hay individuo, no hay un sí-mismo, solo hay un grupo mas o menos heterogéneos de personas que viven una ilusión ecológica naturista, con eventos mas o menos regulares, en la naturaleza abierta, mas o menos con roles, y siempre buscando la experiencia de la sanación, y el querer sanar a otros — le explicaba a Darío inicialmente.

Me contó que llegó a mí a través del propio escritor, que le dió mi contacto.

  • Investigué el origen de esta comunidad Rainbow, y me puse al día. Me encontré con la referencia y publicación de Michael Niman, de hace mas de 20 años, y en inglés, en Estados Unidos, llamada “People of the Rainbow: A Nomadic Utopia” (Gente del Arco Iris, una Utopía Nómade), país del cual -donde no podía ser de otra forma- surgen estas cuestiones New Age. Le escribí pues, intercambiamos algunos párrafos y sugerencias de abordarlo juntos, personalmente y en tu ciudad. Que habías sido la persona de gran ayuda en el campo vivencial -dijo Darío.
  • Pues el estudio de Michael -repliqué- acerca de la Gente del Rainbow, expone las creencias que necesariamente usan para sostenerse, apropiarse de mitos que no son propios y ademas tergiversarlos, como hace toda la New Age con cada cosa que toca . En este caso, basada en un mito apócrifo, de los nativos Hopi de Norteamérica, mito inventado que no existe, tergiversado. El de los supuestos Guerreros del Arco Iris. Desmentido por los propios aborígenes . Inencontrable en ninguna tradición oral y mucho menos escrita. Y todo a partir de 1962, año que inicia la difusión de estas utopías nómades ecológicas comunitarias, por los autores William Willoya y Vinson Brown, en “Warriors of the Rainbow”.

Darío parecía muy al tanto sobre los usos falaces de los mitos para fines diferentes, le comenté de alguien ya, de habla hispana, una antropóloga, para citar el ejemplo fueta de la cultura norteamericana. Le dije:

  • Ademas del etnógrafo Michael Niman, tenés a la antropóloga Renèe de la Torre, de México. Ella lo explica en “Tensiones entre el esencialismo azteca y el universalismo New Age…” , concretamente las situaciones de apropiación ilegítima y posterior tergiversación de mitos indígenas. Una vez mas, las comunidades nativas, su cultura, sus mitos, son usados por todos aquellos que quieren vender otras cuestiones ajenas a lo nativo (desde escuelas herméticas, hasta estos newagers). El anzuelo para atrapar los peces del río. Si no usan lo nativo, ese enganche, no lo venderían. ¿Qué tendrían para publicitarse sino?

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Hacia fines de Diciembre, yo me tomé una licencia de 2 semanas y me fui a las sierras. A la distancia me había enterado que la perra había parido el 26 de Diciembre. Y que era una camada de 9 cachorros. Todos negros y algunos con manchas blancas en sus patas, cola y pecho, en mayor y menor medida. Elegí quedarme con uno, un macho, todo negro, sin ninguna mancha blanca. Y lo llamé Nix, noche en griego.

El año nuevo, con Enero en esta ciudad de cemento y asfalto, en un calor no tan severo como otros años, pero sin gente que consuma, porque todos están o bien ya de vacaciones en otros lugares, o bien ahorrando para irse (o solo peleando contra la economía paupérrima que nos toca) y sin poder hacer dinero, Valeria estaba intranquila. En ese contexto, en uno de esos días en donde todos sus estados emocionales suceden, Valeria colapsó.
Fué llegar del laburo, 7:00pm, y me contó que había estado todo el día llorando. ¿Motivos? Se había peleado verbalmente con dos amigos (siempre hombres). Y que esos desencuentros le hacen mal, y que por eso ella deje de entender a los seres humanos. ¿Cómo ser humano cuando uno está en otra realidad? Que eso le pesaba en su corazón , en el quinto chacra. Le hice puntos básicos de medicina tradicional china y se fué luego a meter en la bañera con agua fría.
Hasta aquí la descripción somera y lineal de una indigestión tal vez. Pero la cosa me sorprendió, cuando al cabo de otra media hora, ya seca ella y metida en su cama, la fui a saludar para irme a dormir a mi habitación.
Al abrir la puerta, me saluda diciéndome “Estoy muriendo” y estalló arqueándose a los gritos, para darle paso a una de sus voces, que preguntó “¿Donde estoy?” , para luego seguir gritando por un par de minutos. Pasado el momento y la noche, y para poder recuperarse, sus amigos se turnaron para alojarla en sus casas durante algunos días mas.

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Como Dario tambien estaba interesado en su caso de estudio, Valeria, tanto como en lo grupal de la comunidad Rainbow, reflexioné sobre algunos puntos de vista psicológicos y de explicación posible ante este comportamiento social, cosas que Michael había resumido en su libro-investigación.

  • Hay varias teorías psicológicas, muchas superadas, otras nacientes, muchas que solo acompañan y contienen, otras que dirigen hacia determinados caminos mas allá de las crisis comunes de los vínculos y situaciones, otras mas bien trascendentales. Otras muy mediocres y basadas en estadísticas y modelos (como si los seres humanos fuéramos meros recursos) para conducirnos (como perritos). ¿Con qué lupa podía mirar estos sucesos para ponerle mente allí donde solo hay una explosión involuntaria, una crisis, un episodio así como el descripto? – ensayé.
  • La lupa de Freud, por ejemplo? – preguntó Darío.
  • Si yo fuera un clásico psicoanalista freudiano -que no lo soy ni suscribo- diría que su histeria neurótica tuvo que dejar paso a la ya incontenida libido acumulada, que se despacho a los gritos de la posición aprisionada en la que estaba. Pero no soy psicoanalista.
  • Además de la teoría Freudiana?
  • Sí, por ejemplo, yo fuera en cambio un psicólogo analítico, transpersonal, junguiano -que no lo soy- diría que la energía psíquica contenida debería de buscar de canalizarla hacia lo concreto, porque vive en un mundo de fantasía, imaginario, sin sustento terrenal alguno, y necesita poner los pies sobre la tierra. Al estar su búsqueda frustrada, eso la pone aun mas dividida, mas neurotizada. Al punto que sus personalidades toman el control. Un grado de psicosis que no se resolvió, no se encauzó, no se trabajó. Pero tampoco soy terapeuta junguiano.
  • Pero científicamente, que podemos decir si dejamos de lado la psicología?
  • Y la psiquiatría no es una opción de análisis, por cierto, porque caería en el típico brote psicótico.
  • Lo que sí ví es que canalizar así su frustración, la libera. Esa explosión emocional la libera para re-establecer su equilibrio -observó Darío-. Valeria en sSu propio relato me permitió conocer su falta de ubicación temporal en varias ocasiones. También de su abandono sorpresivo, intempestivo, de cualquier obligación… me hizo acordar a los mecanismo defensivos, o mejor dicho, de supervivencia, algo muy instintivo.
  • Un aflorar de impulso para rescatarse de cualquier actividad que nos sea simplemente girar libremente. ¿Que edad tiene Valeria? – le pregunté.
  • 33 años. Pero es una adolescente plena en sus actos – recalcó Darío.
  • Ojala le queden fuerzas y logre madurar, conscientice, su propia individualidad. Todo lo grupal, lo colectivo, lo comunitario, la identifican adolescentemente con una pertenencia que no es crecer sino permanecer niña – le hice mi cierre a Darío.

Y así, cervezas mas, cervezas menos, y un apretón de manos. Quedamos en volver a vernos con Darío apenas termine él su estudio o relato, o cuento o historia, que dice está en curso.

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A las dos semanas después de ese colapso (y con una regularidad asombrosa) Valeria se fué. ¿Cómo fué?

Le había explicado el día mismo de su llegada, que hasta mediados de Febrero podría quedarse, después ya no, porque necesitaba la casa libre. Así lo había vuelto a confirmar a fines de Enero. Pero su viaje se adelantó, por un evento Rainbow en Uruguay. Claro que su viaje implicaba dejar a las perras y los cachorros, que por supuesto, necesitaban ser adoptados y puestos en guarda.

Como ni consiguió dar en adopción la totalidad de los cachorros -salvo uno-, ni tampoco dejar las perras a cuidado antes de la fecha de su partida (Mateo, su ex-compañero pasaría 3 días después de su partida), poco importó todo eso, sino solo el ir a la promesa de la restauración en la naturaleza, en Uruguay. Simplemente se fue, dejando al Universo que se haga cargo de los cachorros.

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Sonó mi celu mientras dormía la siesta frente a la ventana que dá a la playa. Resulta que Valen, que está en la ciudad de Rosario, me llamó, para que me haga cargo de dos perras, tanto de Sunduri como de la hija de ésta, Sahambala, que además también dió a luz 9 cachorros hace 40 días. Valen se planificó para estar en Uruguay en estos dias, y necesita sí o sí dejar a las perras, tanto por Migraciones en la frontera, como para estar tranquila ella y reponer fuerzas en contacto con la naturaleza. Es mi excusa ideal para volver a la ruta nómade. Y Mendoza está en mi plan , asi que sería buenísimo, universo mediante.

Lo que me preocupa no es sin embargo el viajar como siempre, haciendo dedo, y con dos animales, sino que Darío me pidió que me lleve también el cachorro que quería quedarse Valen. Cuando hablé con él ayer, le pedí mil disculpas por estos actos involuntarios, ella no tiene la culpa de lo que le pasa. Espero que lo comprenda él, que es mas bien de pocas palabras por teléfono. También espero que no me pida dinero para pagar el costo de esta guarda en tránsito. No pareciera ser del tipo de persona que recrimina o insulta o reclama por cuestiones así, pero habiendo dinero de por medio, y yo que vengo de peleas perdidas por cuestiones materiales, no quiero zarparme con cualquier respuesta. Dinero tengo, no necesito trabajar, pero si no cuido los billetes, se acabarán más rapido de lo que me dé cuenta, y la cuenta bancaria irá a cero pesos.

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Matías llegó puntual, a los 3 días. Y se llevó a las 2 perras de viaje itinerante a dedo, kilómetro a kilómetro, hacia Mendoza me dijo. También se llevó con él el cachorro que Valeria había elegido que se quedaría con ella.

¿Qué podía hacer yo sino aprovechar y aprehender? Me hice cargo de los restantes 7 cachorros. Tenían 40 días de vida apenas los carasucia estos. Día a día, y con la semana avanzando aprendí a querer a estos enanos granujas sinvergüenzas, peludos y olorosos, comilones y cagones, lo mismo que dormilones. Como ya había elegido quedarme con uno de ellos, Nix, (alias ‘Pachorra’), lo ví crecer junto al otro que se quedó porque nadie lo quiso, Ether (Luz en griego), luz contenida en la Oscuridad (Èrebo en griego).

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Cada dia que abro los ojos, me encuentro al lado a ese humano. Un enorme cuerpo de cabeza con pelos enmarañados. Yo duermo apoyado a esos pelos, pero cuando tengo calor, me bajo de la almohada.

Antes que la alarma suene puntualmente 7:00am, digamos 10 minutos antes, nos acercamos Ether y yo a lamerle las orejas. El humano se deja, se rie, nos dice “Salgan de acá, pulgosos carasucias” y riéndose se deja y me acaricia (a Ether también). Nos hace pancita, nos estira nuestras orejas, y me da besos en la cara. Este humano es muy meloso, como yo.

Cuando me habla me dice Nix, que según me explicó, significa noche en griego, otro idioma humano que solo se habla en Grecia, y que hace miles de años, fue cuna de los mitos. Por lo que entendí de lo que el humano me explicó, de la Noche salieron todas las criaturas. La Noche es oscura, negra y contenedora, como yo. Dice él.

A Ether le explicó también que en ese idioma, su nombre significa Luz, la luz yá contenida en la Oscuridad. Oscuridad en griego se llama Érebo . Este humano es raro, porque usa nombres mitológicos cuando nos llama. Es mas, dice que somos una pareja arquetípica. Ella y yo. Ether y Nix. También tenemos apodos. Darío nos llama Pachorra y Dinamita, respectivamente a mí y a ella.

¿Se imaginan? Esa insoportable Ether, enana frenética, que no para de saltar, morder, jugar, correr, comer, tomar agua, mear, cagar, y todo verbo que termine en -ar, -er, -ir , sería mi complemento arquetípico. Que ocurrencias!

Darío dice que nos llevará a Córdoba, a Capilla del Monte. Que allí conoceré a la perra serrana Munay, que ella será nuestra entrenadora! No puedo esperar a jugar con ella!

Yo de momento, duermo, como rico, y corro entre los gatos que viven en esta casa y que nos miran de reojo como se miran a seres inauditos, a una especie de unicornios, eso, sí! Nos miran como si fuésemos unicornios invasores venidos de un arco iris cósmico. Tal vez estén en lo cierto!

Si! A correr los unicornios por el arco iris! Jugar jugar jugar!

-continuará-

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