Lo que ya no existe mas


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Lo que ya no existe mas.
Hoy, leyendo un articulo periodistico del futuro protagonista de una pelicula aun por filmarse, contaba que él estaba encantado de protagonizarla, porque el guion de la misma, era sobre el barrio donde habia vivido de pequeño, buena parte de su vida, y tambien carrera hollywoodense. Y queria contar algo de eso que ya no existe mas. Ése recuerdo del que él habla, lo lleva a danzar hoy.
Recuerdo caminar en mi ultima visita al barrio donde aun viven mis viejos, y descubrir lo que ya no existe mas en los paredones amarillos de las casas abandonadas y tomadas por la vegetacion de las higueras, en las veredas reventadas por el agua que se escurre de los desagues rotos, en la basura acumulada que todo el vecindario deja en la esquina que nadie habita, en los perros durmiendo en la vereda, que ni se mueven cuando los paso por arriba.
Lo que ya no existe mas, ya no es recreado en mi memoria con fidelidad antigua, imposible e innecesario. Lo traspolo y es un liquido plastilino que forma y deforma el tiempo con su fuerza (fuerza y forma), lo re-crea antojadisamente, y hasta una lagartija puede aparecer cuando jamas la hubo.
Hay memorias liquidas en ese cristal que recrea escenas, y son imagenes proyectadas para un entretenimiento porque ya no hay un presente que vivir. Son las memorias de antaño.
Hay memorias calientes tambien, danzando escenas calidas, suaves, apretadas, sensibles al tacto, porque no hay un tacto ni a quien tocar. Son las memorias de la piel, del deseo del ser fuego.
Hay memorias abstractas, de conceptos y paradigmas cientificos, filosoficos, y hasta teologicos. Seguras, contrastables, repetibles infinitamente y confiables en el mismo resultado estatico del uno mas uno es dos. Inmutables monedas que nunca podrian ser I-Ching. Son las memorias de la razón fria.
Hay memorias firmes y sostenedoras, tan uterinas como teluricas, tan de pies como de lengua, de manos y de abrazos maternos, de techos y paredes, de casas, de hornos de barro con pan caliente, mesas, sillas y pisos. Son las memorias de lo que construimos y nos construye.
Y hay memorias vegetales, que abren dimensiones, que traen formas incontrastables, suertes imposibles, recetas jamas intuidas. Fuerza del reino vivo que quebranta todo muro y metal del hombre. Son las memorias de los ancestros primigenios.
Lo que ya no existe mas. Vuelve a existir en la memoria de los que estan vivos.
(*) Imagen, dios Jano, bifronte. Dios de las puertas, los comienzos y los finales.