La vida en 4 días : Un viaje al Machu Picchiu.


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“El viaje ceremonial al santuario lo asemejo al propio camino personal, interior, como si fuera un resumen de estados de ànimo, con fracasos, logros, aprendizaje y vivencias.
En una 1er. etapa tranquila, sin sobresaltos, con peso pero relajada. Recien despues la 2da. etapa intermedia, en que la dificultad aumenta sin cesar y paulatinamente me genera un astìo de horas y horas de subir escaleras de piedra, difìciles sin ver el objetivo, bajo lloviznas intermitentes, insultando a los constructores de este camino : ¿por què no lo habràn hecho por por el valle allá abajo, còmodo y tranquilo?
Ya no se puede volver atràs, ya esta pagado el boleto de ida. Nadie me guiarà hacia atràs. Solo resta subir y subir.
Llegar a la cima , el paso màs dificil, es determinante, para descansar lo necesario y entonces comenzar el descenso, casi màgicamente con el estado de animo cambiado, fuerzas nuevas y ansias por avanzar incluso corriendo.
Al hablarle a los ‘apus’ , espìritus de las montañas, mi diàlogo pasò desde pedir ‘buena jornada y buen clima’ hacia otro de aceptar y recibir lo que ellos desearan ; gozando del camino ; de los pàjaros y grillos ; de los sapos ; del rìo. Tambien de la tormenta intensa de medianoche y de la gotera en la carpa, sobre mi cara. Relajado y entregado a la situaciòn, me fui a dormir. Comprendiendo que cada ser tiene su ciclo : el àrbol, la montaña, yo mismo. Pedir permiso para cortarlos o para moverlos, porque son seres vivos.
Luego, la ùltima etapa en el 4to. dìa, en su amanecer, señales de que la ciudad santuario estaba mas cerca, se intensificaban. Y de pronto, casi imperceptible, al final abrupto del camino, vì que habìa llegado , habia entrado, capturado por 1ra. vez sus imàgenes, amarrando al sol en la piedra, y poder fundirme en uno con esa ciudad, sus seres, sus caminos, con todo.
La vida en 4 dias : Un viaje al Machi Picchio.”